En la maleta cargué con mis prejuicios

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Coaching pnl creencias prejuicios

 

EN LA MALETA CARGUÉ CON MIS PREJUICIOS

Por fin llegó el día en el que llegué a aquél nuevo país, en el que todo era nuevo para mí y aunque estaba segura y feliz con la decisión tomada, en mi interior corría esa mezcla de sensaciones entre las que destacaba el miedo. Miedo a lo desconocido, miedo a empezar desde cero, miedo a perder lo que dejaba atrás, miedo a enfrentarme a una ciudad nueva con un sistema diferente, con una lengua diferente, con una moneda diferente y con gente diferente. Miedo al rechazo y a no saber encajar.

Y allí estaba yo, enamorada del sol por naturaleza, en aquella ciudad gris en la que aún vestida como un esquimal sentía el frío como calaba por todo mi cuerpo. Durante el camino hacia el que iba a ser mi hogar pude apreciar las primeras diferencias a simple vista en una de las ciudades inglesas con mayor mezcla de minorías étnicas, yo allí sentí que era la diferente.


 «Al juzgar a otros no les defines, te defines» Wayne Dyer


Y es que a pesar de considerarme una persona sin prejuicios raciales, con aceptación, comprensión y amor por los demás, de manera inconsciente salieron a la luz todas aquellas creencias interiorizadas desde la niñez y me vi a mi misma agarrándome el bolso, cruzando de acera, preguntando acerca de qué calles eran más seguras en mi barrio, sintiendo miedo al cruzarme con gente que por sus creencias vestía diferente a mí, etc. Y todo ello porque la gente tenía aspecto diferente al mío, juzgando simplemente la apariencia sin ver a la persona, sin ver a través de los ojos, sin ver más allá  de mis creencias.

Esta fue la primera oportunidad que me dio esta nueva ciudad…y que por supuesto no iba a desperdiciar, para aprender algo más sobre mí misma y elegir de manera consciente qué creencias quería tener, sustituyendo el miedo por información, comprensión y amor.

Cansada no tanto por el viaje como por toda aquella energía que desprendía la mezcla de emociones en mi interior, por fin llegué a aquella habitación en los suburbios de la ciudad, compartiendo lo que sería mi hogar con compañeros de diferentes países y religiones. Sin duda iba a tener la oportunidad de acabar con mis miedos, iba a tener la oportunidad de conocer a la que iba a ser mi nueva familia, a mirar más allá de los ojos para poder comprender y sobre todo aprender cada día más sobre mi misma.


«Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio» Albert Einstein


Este fue el primer regalo que me ofreció aquella ciudad…Gracias!!!

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